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martes, enero 18, 2022
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ZIDANISMO

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De ser un fichaje mediático pasó a ser el del gol de Glasgow, quizás el mejor conseguido en una final de Champions. Y de ahí, a ser leyenda.

Hablar de Zinedine Zidane es tener que hablar con la piel de gallina, hacerlo quitándose el sombrero mil veces y dar gracias a la divinidad porque haya existido un jugador que jugaba con traje de claqué y era la elegancia personalizada dentro de un terreno de juego.

El verdadero jugador galáctico no era Luis Figo, el cual fue el jugador que más bien rompió con lo establecido y metió de lleno al Real Madrid en el siglo XXI, al producirse lo imposible,  el fichaje más inaudito de la historia. Sino era Zidane, el galáctico, hecho imagen.

Figo fue el transgresor, Ronaldo fue el delantero total y Beckham lo guapo de ese proyecto. Pero el jugador de fútbol ese era Zidane. El galáctico que hizo una conjunción perfecta con el club  blanco. Los dos fueron mejores juntos. Y fruto de ello fue la final de Glasgow, la novena.

Zidane,  joven y con pelo, se dio a conocer de cara a todos, en un partido mítico de la Copa UEFA celebrado en Sevilla en el Benito Villamarín, un Real Betis Girondis de Burdeos celebrado en 1995. Metió un gol antológico desde el centro del campo y todo el mundo se preguntaba quién era ese tipo. Después se convirtió en el malo de la película, al jugar en la Juventus en la final de Champions del 20 de Mayo de 1998 que se celebró en Amsterdam contra el Real Madrid y jugar la final del Mundial de Francia 98 contra el Brasil de Ronaldo que todos querían ver ganar.

De ahí, a ser el héroe. De pasar de ser un francés antipático a ser un caballero donde expone todos los valores que se le pueden asociar al madridismo. Y de ser un fichaje mediático, pasó a ser el del gol de Glasgow, quizás el mejor conseguido en una final de Champions. Y de ahí, a ser leyenda.

Cuando se retiró en 2006 del fútbol, primero del Real Madrid y después de la selección francesa, con aquel cabezazo a Matterazzi ( que nunca tuvo que ocurrir), el fútbol se quedaba huérfano del gran mago. Del mejor predigitador, que haya existido jamás solo comparable a Michael Laudrup.

Pero la gran sorpresa fue lo que nadie podía imaginar, Zidane entrenador. Lo que todo el mundo pensó en cuanto se puso a los mandos del Real Madrid, es que era una mala copia de Pep Guardiola. Y el tiempo le otorgó en el banquillo la misma magia que en el césped.

El palmarés de “Zizou” como entrenador es magnífico: 3 Champions League,  2 Mundiales de Clubes, 2 Supercopas de Europa, 2 Ligas y 2 Supercopas de España, lo que le convierte en el segundo entrenador con más títulos después de Miguel Muñoz en el Real Madrid.

Todo esto le hace convertirse en un mito, aún más mito. Quizás un mito clásico,  el último mito clásico en tiempos modernos.

La gran pregunta. ¿ Será Zidane capaz de ser el gran Zizou y superarse a sí mismo en la selección francesa o en el PSG o donde su alma le llevé? Decir una respuesta,  es como tirar una moneda al aire. Seguro que lo vamos a comprobar, porque Zidane es un alma intranquila y no podría estar sin aparecer indefinidamente. El necesita ser.

Del que tenga éxito en sus futuros proyectos, depende de muchísimos factores.  Lo que queda claro, es que él es y será siempre una persona especial de las que merece pagar una entrada o  encontrarlo en un ascensor para verlo aunque sea un instante.

Si Dios creó al hombre, el fútbol creó a Zinedine Zidane.

Foto: Diario Marca.

Carlos Navio Villalobos
Colaborador de Diario Deportivo CR, radicado en Madrid-España.
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