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sábado, septiembre 26, 2020
Opinión

“Saque de Centro”

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Del libro ¡Hola, Fútbol!

La vida me ha enseñado que lo mejor del fútbol no son los goles, ni siquiera lós triunfos, sino lós amigos que has ido cosechando a través del tiempo. Y además son… amigos para siempre.

De ellos he aprendido que un dia quisieron ser futbolistas, muchos lo consiguieron, otros no; pero décadas después, resulta que conservan la imagen intacta de lãs sesiones de entrenamiento, las charlas técnicas, los sistemas de juego, los entretiempos, sus broncas, las reacciones personales y deportivas y, sobre todo, las experiencias y anécdotas vividas en común, tanto en vestuarios como en desplazamientos o en los terrenos de juego.

Y en ésta época, cuando muchos son irreconocibles, porque el tiempo no les perdonó: sus calvas relucen, las canas hacen madriguera y los cuerpos atléticos pasaron a ser parte de la historia; se organiza una reunión y se invita a todos. Sucede que cuando llegan, se reparten abrazos a desconocidos, que antes eran íntimos. E inicia la actividad, con un saque de centro…

De entrada un aperitivo, con buen vino, carne o pescado, más el postre y una copita de digestivo. Mientras el reloj no detiene su camino y marca las horas, todos ríen hablando de tiempos pasados y, sobre todo, “lo cabrones que eran con `el Míster´”; cuando a este le obligaban a ejercer de guardia civil, psicólogo, padre y madre a la vez; simplemente a cambio de sacarles el máximo rendimiento y entregarle la victoria al club, cuyos colores defienden y, por algo, llevan el escudo en el lado izquierdo del pecho, y, no por casualidad, justo encima del corazón.

La reunión socio-gastronómica es para nunca olvidar…

Es tangible que adquirimos una maestría que la vida y el fútbol -que son consanguíneos- nos puso al alcance.

Y el gran legado que nos queda a todos, gracias a un balón, es… la amistad.