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viernes, diciembre 4, 2020
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El Saprissa no levanta y extraña en demasía a Christian Bolaños

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Las rotaciones de Walter Centeno no convencen y aunque cuenta con la confianza de la directiva, el crédito podría agotarse.

“No lloro pero me acuerdo”, una frase bastante popular que le he escuchado a varios aficionados morados cuando se refieren a la ausencia de Christian Bolaños en el 35 veces campeón nacional.

No me enfocaré en encuestas de opinión ni tampoco en los últimos rankings de popularidad en redes sociales, porque ahí el Monstruo pareciera tener todo dominado.

Pero para nadie es un secreto que el Deportivo Saprissa no la está pasando bien. En estas líneas expondré, desde mi perspectiva y como siempre ha sido, desde el marco del respeto, los pecados que tienen hoy al equipo morado en una situación difícil a falta de cuatro fechas para el cierre de la fase regular en la Liga Promérica.

Salidas. Siempre que finaliza un torneo los equipos y en especial, las gerencias deportivas, saben cuáles jugadores podrían salir del plantel de cara a una nueva temporada.

En esta oportunidad, los tibaseños vieron partir a Christian Bolaños, capitán y último goleador tibaseño, Manfred Ugalde y Ariel Rodríguez, dos delanteros que tienen gol, así como otros jugadores que no tuvieron ningún tipo de trascendencia en la institución como José Rodolfo Alfaro, Yael López y Jeikel Medina.

Curiosamente, el Saprissa no prescindió de Jonathan Martínez, el único de los tres jóvenes de aquella camada de Carmelita que continúa en el club y que no hace mucho, estuvo en el ojo del huracán por su evidente sobrepeso.

Pero haciendo un balance y si nos remitimos a las estadísticas, la ausencia de Bolaños pesa muchísimo en el plantel morado. No sólo por su juego desequilibrante por los costados, sino por su experiencia y por su timming, particularmente afinado el semestre pasado, donde fue figura y jugó un papel trascendental en la estrella 35.

Llegadas. Cuando la ventana de fichajes se abre, es normal que la afición y la prensa en general esté a la expectativa de los nuevos fichajes, especialmente en los equipos tradicionales. Por tal razón, cuando el Monstruo anunció la llegada de Daniel Colindres y Jimmy Marín, ambos fichajes sonaban o fueron catalogados por muchos como “de peso”.

Posteriormente, después de toda la historia vivida con la incorporación de Esteban Espíndola, cierto sector de los medios de comunicación se encargó de enaltecer la figura del argentino, sin tan siquiera haberle visto jugar.

Daba la sensación de que el suramericano sería una especie de Carles Puyol o Sergio Ramos en la zaga morada. Pero ha pasado el tiempo y con todo respeto y cariño para el jugador, aún no hemos visto absolutamente nada sobresaliente.

Al final llegaron Johnny Acosta y Frank Zamora, ambos jugadores ya con experiencia, pero hasta ahí. Acosta, exmundialista, no ha podido ser titular indiscutible, pese a las críticas un día sí y otro también contra Alexánder Robinson.

En el caso de Zamora, más allá de aquella jugada fortuita con el arquero de Jicaral Sercoba, su participación ha sido escasa y por lo tanto, es difícil de analizar. Pero como se dice popularmente, “si no juega es por algo”. Lamentablemente, ha sido más noticia por indisciplina y por aquellas famosas historias en las que el licor sí fue protagonista.

A todo esto hay que sumar, aunque a algunos no les guste, la fallida llegada de Marcel Hernández a las filas moradas. Un fichaje que sin ningún tipo de apelación, causaba furor y enormes expectativas en el aficionado que vio como todo se derrumbó por temas extrafútbol.

Walter Centeno y sus rotaciones. “El Paté” aún no ha podido encontrar un 11 titular a lo largo del certamen. Sus constantes cambios en la defensa o en la zona medular, hacen que el Saprissa sea un equipo muy irregular y su posición en la tabla lo refleja.

Con 11 juegos disputados (recordemos que el Saprissa deberá reponer un juego ante el Santos de Guápiles) los morados son terceros en su grupo con 17 puntos y una diferencia de +1.

Y aunque sean decisiones técnicas, 100% respetables, no parecen ser muy atinadas. Me refiero a la suplencia de Michael Barrantes y Jimmy Marín, en un juego tan trascendental como lo fue el clásico del sábado anterior, que a todas luces, es un partido aparte y sí o sí debe ganarse.

La dupla en la zaga central ha sido cambiada una y otra vez, sin éxito alguno. Colocar a Mariano Torres como falso 9 tampoco le ha dado réditos a Centeno.

El Deportivo Saprissa debe trabajar y mejorar muchísimo para lo que viene. “No se repartan nada mientras Saprissa esté vivo”, es una de las frases que con mayor orgullo expresan los morados de corazón. Ahora, más que nunca, deberán apelar a ella, conscientes de que su equipo no la está pasando bien y que debe mostrar otra cara.

Para ello, tendrá una primera prueba el próximo miércoles a las 7:15 p.m. cuando reciba al Municipal de Guatemala por la Liga Concacaf. Veremos qué tan maltrecho dejó la embestida del León al Monstruo.

Foto: Kevin Cordero.

Steven Ramírez
Apasionado del deporte desde muy corta edad. Ha ejercido el periodismo durante los últimos 10 años de manera ininterrumpida, acumulando diversas experiencias en el ámbito político, judicial, económico y en el desarrollo de proyectos.