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martes, septiembre 22, 2020
NataciónOpinión

“´El milagro´ de María del Milagro París Coronado”

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“He sido siempre apasionada del deporte ´limpio´” (María del Milagro).

Oportunidad para desempolvar de la hemeroteca un “Mano a Mano” (“Antología”) de hace décadas. Y disfrutar, la presencia “en directo”, de quien fue una mezcla de talento, personalidad y cualidades innatas, que convirtieron a una niña de apenas 9 años, en ídolo nacional, cuando despertaban los años 70´s (1970).

Del Colegio La Salle, un cura visionario, el padre emprendedor y la madre apoyando, surge una ondina, que con pocas sesiones de entrenamiento, se lanza a la piscina y, por su calle, llega antes que el resto, por novata que fuera ella y afamadas las demás. Y de ahí en adelante, la lucha es contra “el crono”.

Otro grande, Francisco Rivas, se encargó de pulir el estilo de una nadadora, capaz de invertir su niñez y adolescencia, en largas sesiones de entrenamiento, con madrugadas frías y extenuantes entrenamientos, con el ruido del silencio.

Las medallas y triunfos de María del Milagro, compensadas con el reconocimiento de todo un país, que en las calles, al regreso de las competencias internacionales, la daba un baño de admiración y popularidad. Y la lucha contra “el crono”, la acompañaba de enorme solidaridad, como pedir a los gobernantes, una piscina popular de 50 metros, al alcance de todos. Y ahí está en Plaza González Víquez.

María del Milagro París Coronado, deportista laureda y enamorada del estudio y la medicina; siendo su prueba más difícil, contra un invasor virus. Finalmente, ganó la competencia más importante de su vida, derrotando al letal enemigo.

¡Qué belleza! ¡Qué ejemplo! ¡Qué orgullo! ¡Qué referente! Toda una lección que nos dio María del Milagro, actualmente eminente Doctora. Con su explicación, es fácil entender que la genética (ese ADN heredado) es un valor agregado; pero el tener objetivos claros en la vida y canalizarlos a través del deporte,“abriendo calle”, logra en personas como María del Milagro, realzar su humanidad, y dejar una profunda huella.

Con humildad, el orgullo de formar parte de ese ejército de amigos de la familia París Coronado. Mi abrazo largo, hasta la eternidad, para Don Pedro París Segares, del que recibimos lecciones de vida, miles de anécdotas, y su invaluable legado de “hombre de bien”, También, el afecto, para Doña Teresita -la madrina del Cartaginés, a la que un joven Pedro Manuel, conquistó, en esos bailes de antaño, en “la vieja Metrópoli”. Y mención especial para su hermano, Fernando París Coronado, compañero de aula; de luchas por un fútbol más transparente; y amigo, de verdad, de los que ya no quedan.

Este “Mano a Mano”, rememoró a un auténtico ícono del deporte y de la sociedad; y despertó grandes sensaciones. ¡Gracias! Si, gracias por haber tenido la oportunidad de compartirlo.

¡Gracias, de corazón!