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martes, enero 18, 2022
Opinión

El saber jugar al fútbol y ser un vago

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Hay casos muy sonados en la élite del deporte en los que no sólo se necesita el talento, ejemplos muy recientes en el Real Madrid y Barcelona.

El reciente caso que está sufriendo el FC Barcelona con Dembélé o el Real Madrid con Isco y con Hazard, enormes jugadores de una gran categoría técnica y una gran visión del fútbol pero con poca gana por la flexión, el sacrificio y la entrega diaria, esto hace recordar los casos que ya ocurrieron en otros futbolistas anteriormente, cracks que si hubieran sabido el significado de palabras trabajo, entrega o constancia hubieran sido dioses del olimpo.

En el FC Barcelona hay un par de casos que todos recordamos. Sin duda, Ronaldinho nos viene rápidamente a la cabeza a todos. Un futbolista de fantasía,  con una sonrisa perpetua y que fue ovacionado en el estadio del rival, el Santiago Bernabéu, por realizar una actuación soberbia. El mismo que no le gustaba demasiado el entrenarse y el mismo que dejó una imagen para el recuerdo en un encuentro en San Sebastián contra la Real Sociedad, cuando se le fotografió un abdomen digamos voluminoso. Le encantaba la vida nocturna de Barcelona y al llegar Guardiola al banquillo culé y someterle a una disciplina deportiva tuvo que marcharse.

Su alumno aventajado,  un tal Leo Messi, no siguió su ejemplo -gracias a Dios- y ha tenido una carrera deportiva ordenada.

En Brasil hay otros dos o tres casos más que son dignos de mención. Luis Nazario Ronaldo, llegó a ser él su momento lo que se le apodaba un fenómeno. Pero los asiduos al Bernabéu sabían que no se movía durante muchísimos minutos del encuentro de las zonas de sombra, si era un día soleado en Madrid. Eso sí, balón que quería introducir en la portería, balón que era gol. Y después a descansar de nuevo. Hubo un momento en el madridismo que el aficionado era consciente de que el equipo sacaba adelante los encuentros solo con las paradas de Iker Casillas y los goles del brasileño.

Otro que cabe mencionar es Robinho, compañero del anterior y que talento tenía o se le presuponía.  Debutó en Cadiz con el Real Madrid, haciendo un partidazo y lo demás… salidas nocturnas, discusiones habituales con Fabio Capello en los entrenamientos y un traspaso al fútbol inglés que no consiguió enderezar el rumbo de su carrera deportiva.

Y como no hablar de uno de los mejores delanteros que mis ojos han podido ver, Romario de Souza. Un genio total, con actuaciones memorables como sus tres goles solo en el primer tiempo con el Barca en el Vicente Calderón, su grandísimo Mundial en 1994 y su recorte a Alkorta llamado ‘cola de vaca’… El mismo que no dormía demasiado de noche y tuvo un encontronazo en un entrenamiento cuando jugaba en el Valencia,  con su de entonces entrenador Luis Aragonés, insistiendo este que le mirara a la cara, a los ojitos, para verificar que el astro brasileño había pasado otra de sus mil y una noches de diversión.

Pero no sólo este prototipo de futbolista se da en los jugadores brasileños. Los hay de todas las nacionalidades, con gran talento y poco entreno.

El Real Madrid tuvo precisamente al ‘talentini’ el mote de Antonio Cassano.  Según Raúl González Blanco, compañero en el club madridista, era el jugador con más calidad que nunca había visto. Y nadie lo discute. Pero su vida personal, era un auténtico despropósito. Mala alimentación, habitaciones de hoteles y jugar con los banderines de córner en los entrenamientos, fue lo que consiguió aportar a la memoria del aficionado merengue.

Y a esta lista de jugadorazos vagos, se les puede añadir los que ustedes deseen ; Ibrahimovich, Ballotelli, Ben Arfa… con grandes traspasos, temperamentos difíciles y poca implicación en el entrenamiento diario.

Como colofón, hay que hablar del caso más querido y más comentado siempre en el futbol español. El Cadiz tuvo en sus filas a uno de los jugadores quizás con más calidad que pisó un terreno de juego en la liga española. Se trata de “Mágico” González. Todos los que le vieron coinciden en su tremenda calidad. Kiko Narváez, delantero del Atlético de Madrid, le señala siempre como su ídolo indiscutible.

Vivía por y para la noche, sus compañeros decían que tenía los horarios cambiados. Un talento descomunal que se entrenaba como mucho una vez por semana y que por su mala cabeza no llegó a ser un posible balón de oro. En Cádiz y en San Salvador, le veneran como un dios. Que pena que le pudiera más su lado oscuro que su luz celestial en el campo.

Dembélé e Isco son dos grandes futbolistas pero muy intermitentes. En este fútbol muy exigente en el que debes de estar 100% siempre, si no te cuidas, si no haces una vida ordenada o te distraes en otras cuestiones, tienes el tiempo contado para que todo se acabe.

Cristiano Ronaldo es un ejemplo de lo que se puede hacer conjugando talento y trabajo diario. Ha llegado a donde ha llegado, por ser lo más exigente consigo mismo. Ojalá aprendieran muchos de él. Sin trabajo no hay títulos, por mucho ‘Don’ que se tenga. La clave del éxito es la perseverancia, el cuidado personal profesional y el hambre por ganar.

Carlos Navio Villalobos
Colaborador de Diario Deportivo CR, radicado en Madrid-España.
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