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sábado, septiembre 26, 2020
Salud

¿Son los platos típicos costarricenses saludables?

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No hay alimentos buenos ni malos.

Esta pregunta puede ser engañosa, pero me atrevería a decir que sí, que pueden ser bastante saludables si logramos balancearlos de una buena manera. Con este tema quiero comenzar con el hecho de que no hay alimentos buenos o malos, no hay alimentos que deberíamos satanizar ni alimentos a los cuales casi que deberíamos beatificar. Algunos alimentos deberían de consumirse en mayor cantidad y otros deberían de moderarse, sin embargo, no es un tema de blanco o negro.

Regresando a las comidas ticas, veamos las más típicas desde cerca. Comencemos por nuestro famoso gallo pinto, esa combinación perfecta de arroz con frijoles que le da sabor a nuestras mañanas. El gallo pinto tiene una combinación perfecta entre carbohidratos y proteínas vegetales, es un alimento alto en fibra, que genera saciedad, vitaminas del complejo B, hierro y muchos otros beneficios. ¿El problema? Que muchas veces comemos gallo pinto como si fuera nuestra última comida de todos los tiempos. Nos servimos cucharadas soperas de gallo pinto, lo combinamos con huevos, plátanos, queso, tortillas y si es día de suerte, hasta con carne en salsa. El problema no es ninguno de los alimentos que mencioné anteriormente, el problema es el tamaño de la porción y la combinación de alimentos altos en harinas. ¿La solución? Elegir el gallo pinto, combinarlo con una opción proteica: huevo o queso y agregarle vegetales, por ejemplo, huevos revueltos con tomate, cebolla y espinaca. Un plato llenador, balanceado y delicioso.

Seguidamente vienen nuestros deliciosos casados. Se pueden armar de carne, pollo o pescado y suelen tener de base el arroz, los frijoles, picadillo, tortillas y plátanos o queso. Nuevamente, el problema no es ninguno de los alimentos, sino el exceso calórico producto de las cantidades que elegimos. La solución es moderar las porciones y optar por opciones vegetales en lugar de una sobre carga de carbohidratos.

En el caso de la proteína que elijamos, cualquiera, lo más importante es el método de cocción. Evitar las preparaciones fritas y empanizadas y el pollo con piel. El pollo o carne mechada, las fajitas o el pollo/pescado a la plancha, suelen ser las mejores opciones. Posteriormente, optar por picadillos con una base vegetal (chayote, vainica con zanahoria), en lugar de picadillos de papa o plátano verde.

Por último, nuestra adorada olla de carne. La olla de carne puede ser una excelente opción ya que es una buena fuente de vegetales, de distintos colores y sabores. No obstante, la mayoría de las preparaciones incluyen una mayoría de vegetales harinosos: ñampi, yuca, papa, camote. ¿La solución? Compensar con vegetales no harinosos: chayote, zanahoria, zapallo. Así mismo, es importante buscar una opción de carne con poca grasa visible y cuidar el tamaño de la porción de arroz en caso de que queramos agregarle.

Lo más importante es recordar que somos seres sociales, que nuestra alimentación es un componente más de nuestras vidas y que tiene otros fines más allá que nutrirnos. La alimentación es social, tiene un rol esencial en nuestras relaciones, actividades, emociones y celebraciones. No podemos privarnos de esos espacios; debemos de aprender a tomar mejores decisiones y, sobre todo, a disfrutar sin culpabilidad.