fbpx
lunes, septiembre 21, 2020
FútbolFútbol Nacional

El Monstruo se comió a un León sin alma

209views

El Deportivo Saprissa ha dado un golpe prácticamente letal al vencer 0-2 a Liga Deportiva Alajuelense en el juego de ida de la final.

Hay partidos que le guste a quien le guste y le duela a quien le duela, reflejan la grandeza de un equipo sobre otro. Ayer por la noche, el Deportivo Saprissa lo demostró y ha dado un golpe prácticamente fulminante a un equipo de Liga Deportiva Alajuelense que, una vez más, ha fallado a la hora grande.

En la previa se especulaba mucho sobre el buen contragolpe manudo y la tenencia de pelota del equipo morado. No obstante, desde el pitazo inicial de Allen Quirós, los dirigidos por Walter Centeno mostraron más hambre y sed de campeón y con dos anotaciones, al minuto 11 por Ariel Rodríguez y al 26 por parte de Esteban del mismo apellido, encendieron las luces de la caravana morada que, de no ser que ocurra un milagro, desfilará el próximo lunes en San Juan de Tibás alzando su copa número 35.

El partido no pudo ser más perfecto para el Saprissa. Golpeó primero y por partida doble, no recibió anotación y el impulso anímico que receta triunfar nuevamente en el Morera Soto representa casi el 0-3.

En la acera del frente, demasiadas dudas, muchos errores, falta de concentración, poca ambición. Un León sin alma, incapaz de reaccionar y que ha quedado tendido, con una oportunidad realmente lejana.

De acuerdo con información publicada por el colega Christian Sandoval, nunca en la historia del fútbol costarricense, en las series de ida y vuelta, un equipo visitante se ha repuesto de una derrota de dos goles de diferencia en el primer juego como local.

Así que, si por la víspera se saca el día, Alajuelense deberá apelar a un milagro para revertir esta serie. En el fútbol no hay imposibles y se dice que el 2-0 es el marcador más engañoso. Sin embargo, todo parece indicar que en este caso no aplica, porque el aspecto anímico no es, precisamente, el fuerte manudo.

Andrés Carevic ha sido un técnico ampliamente predecible y ayer en su planteamiento ha vuelto a fallar, aunque al estratega no se le puede culpar de los pésimos rendimientos individuales de jugadores como Jonathan McDonald que, de manera casi imposible, no pudo anotar la opción más clara del equipo rojinegro, como para dar un aire de ilusión a la ya adolorida hinchada manuda.

Quedan 90 y tantos minutos, los partidos y sobre todo los clásicos son impredecibles, pero si nos apegamos a la realidad y a lo que dicta el libreto, el cetro huele a morado.

Foto: Prensa Saprissa.