
Tras 6 meses desaparecido, Neymar vuelve a acontecer por el inminente comienzo de la campaña 23/24 del PSG, conjunto al que al día de hoy aún está unido.
Neymar es un caso en sí mismo y siempre lo ha sido. Para algunos un talento sin discusión, para otros -entre los que me incluyo- un talento con muchos peros…
Su salida del Santos fue ya un caso, un serial en toda regla. El Real Madrid parecía tenerle atado con su club brasileño para ficharlo, pero una maniobra secreta y oculta de Sandro Rossell, siendo presidente del Barcelona, terminó con Neymar vestido de azulgrana mediante un pago de 57 millones de euros (cuando Florentino aseguró que el Real Madrid iba a pagar 150 millones por el brasileño y fueron rechazados).
Una vez ya en la Ciudad Condal, el barcelonismo descubrió el arte de sus regates, su juego de ataque y su magia. Pero descubrió también, por si la afición culé los había olvidado a Romario y a Ronaldinho, los carnavales de Río… Y sus ausencias.
Tras ganar la Champions con el Barça y formar quizás el mejor trío de ataque de la historia, junto con Luis Suárez y Messi, se marchó al PSG tras pagar el club parisino 222 millones de euros.
Aunque antes de este traspaso, Neymar era un jugador irregular en la capital francesa. Comenzaron los verdaderos problemas, muy similar a lo ocurrido con Messi. Jamás se ha adaptado a ese campeonato ni al futbol francés.
Ahora Luis Enrique vuelve a encontrarse en el camino de Neymar, como ya ocurrió en Barcelona. Quizás el asturiano ha sido quien más rendimiento le ha sacado.
El PSG quiere traspasarlo para sacar algún dinero de la inversión faraónica hecha en su día. Luis Enrique sabe que si al brasileño le apetece jugar, es imparable. Pero como empiecen a surgir sus añoranzas brasileñas, y su vida extradeportiva pese más que lo profesional, poco hay que hacer.
Lleva 6 meses fuera de los terrenos de juego por una supuesta lesión en el tobillo derecho; aunque su mente lleva fuera del profesionalismo del fútbol mucho tiempo.
Ojalá tomara una gran decisión en su vida: ser una persona sensata de una vez. Ya no está para el nivel de ningún club de primer orden y si tuviera algo de dignidad se marcharía a terminar su irregular trayectoria, en algún lugar que le devuelva la sonrisa. Y eso solo se puede producir en dos lugares; o regresando a Santos o jugando con Messi en Miami.
Neymar es un caso. Pero un caso que ha sido una comedia, un drama y de terror. Ojalá, por el bien de todos, acabe la pesadilla. ¿Verdad Al Khelaïfi?

Colaborador de Diario Deportivo CR, radicado en Madrid-España.



