
En una jornada que pintaba a fiesta, todo fue tragedia. Un fallecido, niños heridos y personas desaparecidas; lamentable.
La nota de hoy estará lejos de hacer un resumen de la jornada del fútbol argentino. La pelota se manchó, se manchó de agresión y de sangre, cómo muchas veces ha sucedido en el hermano país del sur del continente.
Se jugaba Gimnasia ante Boca en La Plata, un partido que definía muchísimo en la tabla de posiciones y nadie se quería perder. La dirigencia del “Lobo” cometió el primer error, sobrevendió la capacidad del estadio.
Esto provocó que a falta de 15 minutos para iniciar el encuentro, se cerraran las puertas del estadio y quedaran alrededor de diez mil personas sin ingresar. La catástrofe empezó cuando un policía empujó y agredió a una mujer joven, la gente reaccionó y se plantó frente a los policías.
Abusando de su fuerza y autoridad, la policía tiró balas de goma a quemarropa, lanzó gases lacrimógenos que lastimosamente llegaron al estadio y todo fue un caos. Los aficionados se metieron a la cancha a buscar refugio y el partido fue suspendido “por falta de garantías”, según el informe arbitral.
Conforme pasaban los minutos, se daban a conocer cada vez más situaciones de abuso policial hasta que llegó la noticia fatal; el fallecimiento de Carlos “Lolo” Regueiro, hincha de Gimnasia de 57 años. Además, un niño de apenas 7 años perdió la vista debido a los gases lacrimógenos.
Una nueva jornada de luto en el fútbol argentino, que ha decidido suspender el resto de la jornada sin indicar aún cuando se repondrá. La pelota no se mancha, una vez dijo el Diego, pero en Argentina se empeñan en hacerlo cada vez con más frecuencia.

Abogado. Futbolero y beisbolero, de los Yankees. Escribo para vivir mi sueño frustrado de ser periodista deportivo.



