
El seleccionado nacional cayó ante Panamá y quedó eliminada del Final Four.
Una total tristeza, otra decepción, otro ridículo, un nuevo fracaso, poco fútbol, poca entrega, nula creatividad, cero profundidad, y desde el banquillo un técnico que no conoce la autocrítica y que nos lleva directo al abismo.
De esta manera podemos describir lo acontecido con el seleccionado costarricense que una vez más dejó a la afición ayuna de triunfos y de buen fútbol.
Y es que anoche en la “Joya de la Sabana” observamos un pésimo partido donde no dimos 4 pases buenos, donde nuestros laterales nunca llegaron a línea de fondo, donde la mediacancha fue ampliamente superada por los panameños y donde hicimos un paupérrimo remate a marco en 97’ minutos.
Panamá fue mejor, tampoco fue un equipo avasallador, pero si controló los diminutos destellos de la Sele, los canaleros golpearon en el momento justo y preciso, José Fajardo venció a Kevin Chamorro al 76’ para ponerle el último clavo al ataúd de un equipo que no juega a absolutamente a nada.
Lo de Luis Fernando Suárez es crítico, su testarudez y soberbia nos lleva directo al abismo y al fracaso, si lo del mundial fue un ridículo y lo de Martinica una vergüenza, lo de anoche fue una “lágrima”.
Foto: AESI Agency / Hamilton Ramírez.

No dudo que haya nacido con un balón de fútbol a la par. Eso siempre ha sido mi mayor pasión. Luego uní esa pasión con lo que quería ser en la vida y aquí estamos.



